Cursor de repuesto y alicates junto a cremallera de chaqueta

Cómo cambiar el cursor de una cremallera (y salvar la prenda)

Nos lo traen cada semana: un abrigo estupendo, un bolso, la mochila del niño — «la cremallera está rota». El 90% de las veces la cremallera está perfecta y lo que ha muerto es el cursor, el carrito que sube y baja. Con los años pierde la presión que une los dientes, y la cremallera «se abre sola» o directamente no cierra. Cambiarlo cuesta céntimos, no requiere descoser nada y salva la prenda. Así se hace.

Primero: confirma que es el cursor

Mira los dientes con calma. ¿Están todos en su sitio, sin huecos ni dientes torcidos? ¿La cremallera cierra al pasar el cursor pero se abre después por el medio? Entonces es el cursor. Si hay dientes rotos o la cinta está rasgada, toca cremallera nueva — nuestra guía de cremalleras te ayuda a elegirla.

Identifica la talla y el tipo

Dale la vuelta al cursor viejo: casi todos llevan un número grabado en la parte trasera (3, 5, 8, 10…). Esa es la talla. Fíjate también en el tipo de diente: espiral de nylon (un cordoncillo continuo) o diente metálico/molde (dientes individuales). Necesitas un cursor de repuesto de la misma talla y el mismo tipo — un 5 de nylon no sirve para un 5 metálico.

Paso a paso (5 minutos)

  1. Localiza el tope superior de la cremallera (la pinza metálica o el remate de hilo donde muere el cursor arriba). En cremalleras de prenda suele haber uno por lado.
  2. Retira el tope de un lado con unos alicates finos, abriéndolo con cuidado. Si es de hilo cosido, descose esas puntadas y guarda memoria de cómo estaba.
  3. Saca el cursor viejo por arriba.
  4. Enhebra el cursor nuevo: entra por el mismo sitio, con la boca ancha hacia abajo. En cremalleras cerradas, alinea los dos lados de la espiral y empújalo con suavidad — el primer centímetro es el difícil, luego corre solo.
  5. Recoloca el tope (o cose unas puntadas gruesas de remate con torzal haciendo de tope). Prueba abrir y cerrar varias veces.

Trucos de mostrador

  • Si el cursor nuevo entra pero la cremallera sigue abriéndose, aprieta ligeramente la trasera del cursor con los alicates — un cuarto de apretón, no más.
  • En cremalleras separadoras (chaquetas), el cursor entra por arriba tras retirar el tope superior del lado del cajetín. Mismo principio.
  • ¿La cremallera cierra duro? Frota los dientes con una mina de lápiz: el grafito lubrica sin manchar.

¿No te aclaras con la talla? Mándanos una foto del cursor por WhatsApp con el número visible y te decimos exactamente cuál necesitas. Y si el diagnóstico es cremallera nueva, en la sección de cremalleras está toda la familia.

Vaquero doblado mostrando el bajo original con pespunte y cinta métrica

Cómo coser el bajo de un vaquero conservando el bajo original

Acortar un vaquero es fácil. Acortarlo sin que se note — conservando el bajo original con su pespunte mostaza y su desgaste — es el truco que diferencia un arreglo casero de uno de sastrería. Y es más sencillo de lo que parece: no se corta el bajo, se esconde el sobrante.

Lo que necesitas

El principio del truco

En lugar de cortar y hacer dobladillo nuevo, se hace un pliegue hacia fuera que deja el bajo original en su sitio: coses justo pegado al pespunte original, el sobrante queda doblado hacia dentro de la pernera, y desde fuera solo se ve el bajo de fábrica.

Paso a paso

  1. Mide cuánto hay que acortar con el vaquero puesto y calzado. Supón que sobran 6 cm.
  2. Calcula el pliegue: la mitad. Para quitar 6 cm, el pliegue es de 3 cm, medidos desde el borde inferior del bajo original hacia arriba.
  3. Dobla la pernera hacia fuera de modo que el bajo original suba y el pliegue mida esos 3 cm en todo el contorno. Prende con alfileres y comprueba que las costuras laterales casan.
  4. Cose todo el contorno pegado al pespunte del bajo original — justo en el surco donde termina el bajo, sin pisarlo. Usa puntada recta y ve despacio en las costuras laterales, que son un mazacote de tela: ahí, rueda de la máquina a mano si hace falta.
  5. Corta o remata el sobrante: si son menos de 3-4 cm, plancha el pliegue hacia arriba (hacia la rodilla) y déjalo — es reversible si el pantalón cambia de dueño. Si sobra mucho, recorta dejando 1 cm y sobrehíla o remata con zigzag.
  6. Plancha bien el bajo desde el derecho. El planchado final es lo que hace que el arreglo desaparezca.

Errores comunes

  • Medir sin zapatos. El vaquero cae distinto con calzado. Siempre con los zapatos de diario.
  • No casar las costuras laterales antes de coser: el bajo queda girado en espiral.
  • Aguja universal fina: en las costuras laterales se parte. La de vaquero del 100 existe para esto — y cámbiala si suena «toc-toc» (nuestra guía de agujas te cuenta por qué).
Ojal de tela cosido a mano con hilo de torzal, aguja y tijeras de bordar

Cómo hacer ojales a mano con hilo de torzal

Antes de que las máquinas hicieran ojales en veinte segundos, todos los ojales del mundo se hacían así: a mano, con punto de festón e hilo de torzal. Sigue siendo la técnica de la sastrería buena — un ojal a mano en una chaqueta es firma de oficio — y además saca de apuros cuando tu máquina no hace ojales o la prenda no cabe en ella. Es más lento que a máquina, pero el resultado dura décadas.

Lo que necesitas

Paso a paso

  1. Marca el ojal: el largo es el diámetro del botón más su grosor (mídelo rodeándolo con un hilo). Dibuja la línea con tiza, en el sentido correcto (vertical en tapetas de camisa, horizontal donde hay tensión).
  2. Refuerza el perímetro con puntadas pequeñas de bastilla alrededor de la línea, a 2 mm — esto evita que la tela se deshilache al cortar y hace de guía del festón.
  3. Corta la línea con las tijeras de punta fina o el descosedor, exactamente entre las dos filas de bastilla.
  4. Festonea todo el borde: con hebra doble de torzal, clava la aguja desde abajo a 2-3 mm del corte, pasa el hilo por detrás de la punta de la aguja y tira hacia el corte — el nudito del festón debe quedar justo en el borde. Puntadas juntas y parejas, esa es toda la magia.
  5. Remata los extremos: en el extremo que recibe el botón, haz un abanico de puntadas radiales (o una presilla de puntadas rectas atravesadas en el otro extremo).
  6. Asegura por el revés pasando el hilo bajo los puntos y corta a ras.

Consejos que marcan la diferencia

  • Practica en un retal doble antes del ojal real. El tercero ya sale decente; el quinto, bonito.
  • Hebra de 40-45 cm máximo: el torzal largo se retuerce y hace nudos.
  • Cera de abeja (o pasar la hebra por una vela): el torzal encerado desliza mejor y no se despeluza.

¿Y si solo quiero arreglar un ojal dado de sí?

No hace falta rehacerlo: refuerza los extremos con unas puntadas de festón nuevas sobre las viejas y cierra 1-2 mm de largo si el botón baila. Cinco minutos, y de paso revisa si el botón está bien cosido — nuestra guía de botones tiene el truco del cuello de hilo.

Cinta al bies prendida con alfileres sobre borde curvo de tela

Cómo coser cinta al bies en curvas y esquinas

La cinta al bies es el remate más agradecido de la costura: esconde bordes, protege la tela y da un acabado de prenda comprada. Su gracia — estar cortada en diagonal — es también su carácter: se estira y se curva, y hay que saber llevarla. En recto cualquiera la cose; aquí vamos a por lo que de verdad pregunta la gente: las curvas y las esquinas.

Lo que necesitas

Los dos métodos básicos

A dos pasadas (el limpio): abre un pliegue del bies, cóselo derecho con derecho sobre el borde siguiendo la marca del doblez; luego dobla el bies hacia el revés envolviendo el borde y remata con una segunda costura desde el derecho, justo en el surco o a ras del bies. Es el método de escotes y sisas.

A una pasada (el rápido): envuelve el borde con el bies (mitad y mitad), prende bien y cose de una vez pillando las dos caras. Perfecto para manteles, baberos y manualidades. El secreto: que la cara de abajo asome medio milímetro más que la de arriba, así la costura siempre la pilla.

El truco de las curvas: la plancha primero

El error universal es intentar que el bies haga la curva mientras coses. Se hace antes: pre-forma el bies con la plancha sobre la tabla, dándole con vapor la misma curva que tiene el borde (cóncava o convexa). El bies, al estar al sesgo, obedece a la plancha en segundos. Después, prende cada 2-3 cm y cose despacio. En curvas cóncavas (escotes), estira el bies ligerísimamente al prenderlo; en convexas (bajos redondeados), aflójalo un pelo — así al doblar no hace pliegues ni tira.

La esquina en inglete (manteles y cuellos de pico)

  1. Cose el bies por el primer lado y para exactamente a la distancia del ancho del bies antes de la esquina. Remata.
  2. Dobla el bies hacia arriba en 45º, de modo que su borde siga la línea del lado siguiente.
  3. Vuelve a doblarlo hacia abajo alineado con el segundo lado — se forma un pliegue diagonal en la esquina: el inglete.
  4. Empieza a coser el segundo lado desde el borde. Al volver el bies al revés, acomoda el inglete también por detrás y remátalo con unas puntadas a mano si quieres nota de sastre.

Errores comunes

  • Estirar el bies en recto: al planchar encoge y la tela ondula. En recto, el bies se cose relajado.
  • Bies ancho en curva cerrada: no hay plancha que lo salve. Baja de ancho.
  • No prender suficiente: el bies es resbaladizo; los alfileres son gratis comparados con descoser.
Tela aida con punto de cruz iniciado, bastidor y madejas de mouliné

Cómo empezar en punto de cruz: materiales y primer proyecto

El punto de cruz vive una segunda juventud, y con motivo: es la labor más fácil de empezar — literalmente una X repetida — y de las más agradecidas de ver crecer. No necesitas experiencia ni buena letra con la aguja: necesitas cuatro materiales bien elegidos y un patrón pequeño. Vamos con ello.

Los cuatro materiales imprescindibles

1. La tela: panamá (aida)

La tela panamá es una cuadrícula uniforme donde cada agujero te dice dónde clavar: por eso es LA tela de iniciación. Se mide en «cuentas» (puntos por pulgada): la de 14 cuentas es el estándar para empezar — cuadros visibles sin ser de juguete. Blanca o crudo para tu primer proyecto.

2. Los hilos: madejas mouliné

Las madejas de bordar Anchor son algodón de 6 hebras separables: para panamá de 14 cuentas se borda con 2 hebras. Corta 40-45 cm de madeja, separa las hebras de una en una y junta dos. El número de color va en la etiqueta de la madeja — no la tires hasta acabar el proyecto.

3. La aguja: de tapicería, punta roma

Sin punta afilada: la aguja de tapicería del 24-26 entra por los agujeros de la panamá sin rasgar hilos. El ojo grande enhebra las dos hebras sin pelea.

4. El bastidor

Mantiene la tela tensa y las puntadas parejas. Para empezar, uno de aro de 15-18 cm sobra.

Cómo leer un patrón

El patrón es una cuadrícula donde cada símbolo es un color y cada cuadrado una cruz. Se empieza por el centro: dobla la tela en cuatro para encontrar el centro, y busca el centro del patrón (marcado con flechas). Así el dibujo nunca se te sale de la tela.

Las reglas de oro de la puntada

  • Todas las cruces cruzan en el mismo sentido: primero todas las medias puntadas /// de una fila, y a la vuelta las \\\ que las cruzan. Es lo que da ese acabado uniforme.
  • Sin nudos: deja 2 cm de hebra por detrás y atrápala con las primeras puntadas. Para rematar, pasa la hebra bajo 4-5 puntos del revés.
  • No aprietes: la cruz debe quedar apoyada, no estrangulada. Si la tela se frunce, estás tirando de más.
  • Manos limpias y labor guardada en una bolsa de labores — el punto de cruz se ensucia bordándose, no se lava bordado.

Tu primer proyecto: pequeño

La razón nº 1 de abandono es empezar por el cuadro del nacimiento del sobrino. Empieza con un motivo de 5×5 cm — una inicial, un corazón, una flor —, acábalo en dos tardes y enmárcalo. La motivación de terminar algo es lo que te lleva al segundo proyecto. En nuestra sección de labores tienes tela, hilos y bastidores para el arranque completo.

Goma elástica plana enhebrada con imperdible en cintura de tela

Cómo cambiar la goma de una cintura

La goma de la cintura es la primera jubilada de cualquier pijama, falda o pantalón de deporte: la prenda está perfecta pero la goma, vencida. Cambiarla son veinte minutos y el truco del imperdible que usaban nuestras abuelas — que sigue siendo insuperable.

Lo que necesitas

  • Goma elástica plana del ancho de la jareta (el túnel de tela) — mídelo antes de comprar
  • Un imperdible grande (o una aguja pasacintas, que para esto existe)
  • Tijeras, alfileres, aguja e hilo o máquina

Cuánta goma: la medida correcta

Rodea tu cintura (o la de quien la vaya a llevar) con la goma sin estirar, ajustada pero cómoda, y réstale 3-5 cm — la goma trabaja ligeramente estirada. Suma 2 cm para el solape del cierre. Regla rápida: la goma nueva mide el 90% del contorno real. Y compra goma de calidad: la del bazar muere en diez lavados, la buena aguanta la vida de la prenda.

Paso a paso

  1. Abre una ventana en la jareta: descose 3-4 cm de la costura interior del túnel (por dentro de la prenda, en el centro trasero). Si la goma vieja está cosida a la jareta en algún punto, libérala.
  2. Saca la goma vieja: engánchala por la ventana, corta y tira. Si te sirve de referencia, mídela — pero vencida ya no dice la verdad; fíate de tu medida.
  3. Enhebra la nueva: prende el imperdible en un extremo de la goma y empújalo por el túnel, arrugando y estirando tela. Prende el otro extremo a la prenda con otro imperdible antes de empezar — el clásico desastre es que el final se cuele dentro a mitad de camino.
  4. Comprueba que no está retorcida: recorre el túnel con los dedos. Una goma girada molesta para siempre.
  5. Cierra la goma: solapa los extremos 2 cm y cose un rectángulo con cruz dentro (a máquina con zigzag, o a mano con puntadas firmes). Nunca a tope y nunca con nudo: el solape cosido plano no hace bulto.
  6. Cierra la ventana de la jareta con unas puntadas y reparte la fruncido uniformemente.

Trucos de mostrador

  • Cintura de niño que crece: usa goma de ojales — la de botonera que llevan los vaqueros infantiles — y la talla se ajusta sin volver a coser.
  • Goma que se retuerce con los lavados: dale una puntada vertical a la jareta en los laterales, atravesando goma y tela. Queda fija para siempre.
  • ¿La jareta no tiene abertura posible? (cosida a todo lo largo): descose por el centro trasero igualmente — es el punto que menos se ve.
Broches, corchetes y automáticos variados junto a tela con uno cosido

Cómo coser broches, corchetes y automáticos

Los cierres pequeños son los grandes olvidados de la costura — hasta que fallan. Un corchete bien puesto en una cinturilla, un broche de presión en una tapeta o un automático en un puño hacen un trabajo silencioso durante años. Coserlos bien tiene tres secretos: elegir el tipo correcto, alinearlos a la primera y dar las puntadas donde toca. Vamos con los tres.

Cuál es cuál (y dónde va cada uno)

  • Broche de presión (automático): dos discos que encajan a presión, macho y hembra. Para tapetas de camisa y blusa, cierres de cojín, puños y ropa de bebé. Discreto y rápido de abrochar.
  • Corchete de gancho (macho y hembra): el gancho metálico con su presilla. Es el cierre de tensión: cinturillas de falda y pantalón, corsetería, el remate sobre la cremallera. Donde un broche se abriría, el corchete aguanta.
  • Corchete de pantalón (de pletina): la versión plana y ancha, para cinturillas que sufren de verdad.

Los tienes todos en la sección de broches y corchetes, en varios tamaños y acabados (niquelado y negro — negro para telas oscuras, que no destelle).

El truco de la tiza para alinearlos a la primera

El error clásico es coser las dos mitades «a ojo» y que la prenda cierre torcida. Haz esto: cose primero la mitad macho (el gancho o el saliente). Frota su punta con tiza (o jaboncillo), coloca la prenda cerrada en su posición exacta y presiona: la marca de tiza te dice exactamente dónde va la hembra. A la primera, siempre.

Cómo coserlos para que duren

  1. Hilo doble o torzal — el cierre trabaja a tensión; el torzal es su pareja natural.
  2. Puntadas por cada agujero: 3-4 puntadas de festón (pasando el hilo por debajo de la puntada antes de apretar) en cada ojal del broche. El festón bloquea el hilo y no se afloja con el uso.
  3. Sin atravesar al derecho: pilla solo la capa interior de tela (y la entretela si la hay), que las puntadas no asomen por la cara vista. En telas finas, refuerza por detrás con un cuadradito de entretela.
  4. En el corchete de cinturilla, el gancho va en el lado de arriba, ligeramente retranqueado del borde, y la presilla en el de abajo — así el cierre queda oculto y la cremallera no sufre.

Broche, corchete… ¿o botón?

Regla de mostrador: si el cierre se ve, botón; si aguanta tensión, corchete; si tiene que ser rápido e invisible, broche de presión. Y en ropa de bebé, broche siempre — o mejor aún, los de presión grandes que no acaban en la boca (más en nuestra guía de botones).

Bajo de pantalón con cinta termoadhesiva y plancha para dobladillo sin coser

Cómo hacer un dobladillo sin coser (con cinta termoadhesiva)

Es viernes por la noche, mañana necesitas ese pantalón y el bajo está descolgado. No hace falta aguja: con cinta termoadhesiva para dobladillos (la fliselina de toda la vida) y una plancha, en diez minutos está resuelto. Bien hecha, aguanta lavados; mal hecha, se despega en el segundo. La diferencia está en tres detalles que te contamos aquí.

Lo que necesitas

Paso a paso

  1. Marca el largo con la prenda puesta y los zapatos que usarás con ella. Prende con alfileres y comprueba en el espejo que los dos bajos van iguales.
  2. Plancha primero el doblez sin cinta: un doblez bien marcado hace la mitad del trabajo y evita que la cinta se mueva.
  3. Coloca la cinta dentro del doblez, pegada al borde del doblez pero sin asomar. Si asoma, se pega a la plancha y al zapato — y de ahí no sale.
  4. Plancha con paño encima, a temperatura media-alta (según la tela), presionando 10-15 segundos por tramo, sin deslizar. La plancha se apoya y se levanta, no se pasea: deslizándola, la cinta se arruga por dentro.
  5. Deja enfriar antes de tocar. El adhesivo agarra al enfriarse — si mueves la tela en caliente, se despega. Dos minutos de paciencia.

Para que aguante lavados

  • Lava del revés y en frío las primeras veces, y evita la secadora: el calor que pega también despega.
  • En telas gruesas (vaquero), aplica calor por las dos caras del bajo.
  • En telas con mucho apresto o impermeables, el adhesivo agarra mal — ahí toca coser, sí o sí.

¿Cuándo NO usar cinta termoadhesiva?

En prendas buenas que se lavan constantemente, en bajos con mucha campana (la cinta no hace curvas cerradas) y en tejidos delicados que no admiten plancha fuerte. Para esos casos, el dobladillo cosido sigue siendo el rey — y con nuestra guía de hilos y una aguja adecuada tampoco es para tanto. La fliselina es el apaño perfecto y honrado; saber cuándo usar cada cosa es lo que te ahorra disgustos.

Botones forrados en tela en distintas fases de montaje con kit forrador

Cómo forrar botones paso a paso

El botón forrado es el acabado de las prendas bien hechas: vestidos de fiesta, chaquetas de traje, cojines capitoné, vestidos de flamenca y de comunión. Y tiene algo que ningún botón comprado iguala — está hecho con la misma tela de la prenda, o con el contraste exacto que tú elijas. Forrarlos en casa es sorprendentemente fácil con el kit adecuado.

Lo que necesitas

  • Botones para forrar (el kit de dos piezas: casquete y tapa trasera con anilla) — pregúntanos por tallas y kits con útil de montaje
  • Retales de la tela de la prenda
  • Tijeras pequeñas afiladas, aguja e hilo
  • Opcional: entretela fina si la tela clarea

Paso a paso

  1. Corta el círculo de tela: el diámetro debe ser el doble del botón (para un botón de 2 cm, círculo de 4 cm). Muchos kits traen la plantilla; si no, dibuja el doble y listo. En telas que se deshilachan mucho, corta con tijeras dentadas.
  2. Centra el dibujo: si la tela tiene estampado, rayas o brillo direccional, decide qué quieres ver en el botón — este pequeño detalle es lo que separa «forrado en casa» de «forrado de taller».
  3. Frunce el borde: pasa una bastilla a 3 mm del borde del círculo con hilo doble, coloca el casquete boca abajo en el centro y tira del hilo: la tela abraza el casquete. Reparte el fruncido y remata.
  4. Cierra con la tapa: encaja la tapa trasera (la de la anilla) presionando hasta el clic. Si el kit trae útil de montaje, úsalo; si no, presiona sobre la mesa protegiendo el botón con un paño.
  5. Cose el botón a la prenda por la anilla, con hilo doble o torzal y un pequeño cuello de hilo si la tela es gruesa.

Trucos por tipo de tela

  • Telas finas o que clarean (viscosa, seda): dobla el círculo con una capa de entretela o forra en doble capa — el aluminio del casquete no debe adivinarse.
  • Telas gruesas (lana de abrigo, loneta): reduce un poco el círculo (1,8 veces el diámetro) o el fruncido no cabrá en la tapa.
  • Raso y terciopelo: manipula con las manos limpísimas y sin alfileres — cada marca se ve. El resultado en raso es espectacular para novia y fiesta.

Dónde lucen más

Espaldas de vestidos de fiesta con botonadura forrada, puños de chaqueta, cojines capitoné, trajes de flamenca a juego con el volante… Si un proyecto pide ese acabado, escríbenos: te preparamos tallas y cantidad, y con el catálogo de botones completo cerramos cualquier combinación.

Cremallera invisible con la espiral abierta y prensatelas junto a costura

Cómo coser una cremallera invisible paso a paso

La cremallera invisible es de esas costuras que imponen — hasta que alguien te enseña el truco de la plancha. Bien cosida, desaparece dentro de la costura y solo asoma el tirador: el acabado elegante de los vestidos y faldas de vestir. Vamos paso a paso.

Lo que necesitas

El truco previo: planchar la espiral

Una cremallera invisible viene con la espiral enrollada hacia dentro. Antes de coser, ábrela y plancha la espiral en plano con la punta de la plancha a temperatura media, desenrollándola con los dedos por delante. Este paso es el 80% del resultado: con la espiral abierta, la aguja puede coser justo en el surco y la cremallera cierra sin que se vea nada.

Paso a paso

  1. No cosas la costura todavía. A diferencia de la cremallera normal, la invisible se cose con la costura abierta. Marca la línea de costura en ambas piezas.
  2. Prende la cinta derecha de la cremallera abierta sobre el derecho de la tela, con la espiral exactamente sobre la línea de costura y el borde de la cinta hacia el margen.
  3. Cose por el surco entre espiral y cinta, con el prensatelas de invisible guiando la espiral por su canal. Baja hasta donde el prensatelas te deje llegar (unos 2 cm antes del tope).
  4. Cierra la cremallera y marca dónde cae el otro lado en la segunda pieza — así evitas el clásico escalón en la cintura. Vuelve a abrirla y cose el segundo lado igual.
  5. Cierra la costura restante: empieza 1-2 mm por encima de donde terminaste la cremallera y ligeramente hacia dentro, para que no quede piquito. Remata cosiendo el final de las cintas a los márgenes, solo a los márgenes.

Los errores que la delatan

  • Coser demasiado lejos de la espiral: la cremallera se ve. Demasiado cerca: no cierra. El prensatelas especial existe por algo y cuesta poco.
  • Saltarse el planchado previo de la espiral — el error número uno.
  • No casar las marcas de cintura: el escalón entre los dos lados se nota más que la propia cremallera.
  • Tela elástica sin estabilizar: en punto, refuerza la zona con entretela fina o la costura ondulará.

Preguntas rápidas

¿Puedo coserla sin el prensatelas especial? Sí, con el prensatelas de cremallera normal cosiendo despacio y apartando la espiral con el pulgar — pero el especial la deja perfecta sin pelear.

¿Qué medida compro? Siempre más larga que la abertura: se acorta por abajo cosiendo un tope de hilo y cortando el sobrante. Las tenemos en 22, 35, 50 y 60 cm en varios colores.

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